año 1964
Sorolla… Luz y color
Tiraje: 4.000.000
Correos emitió la serie de sellos de Joaquín Sorolla en 1964 para conmemorar el centenario de su nacimiento. La emisión tenía como objetivo difundir el arte y la cultura española.
Utilizando la filatelia como medio educativo, ayudaba a reforzar la imagen internacional de España como país de gran tradición artística, más allá de la política.










25 c. El El botijo – 70 c. Tipos manchegos – 80 c. Pescadora valenciana – 1 . Sorolla- 40 c. Bolleros castellanos – 1,50 p. El Encierro – 2,5 p. Y aún dicen- 3 p. Niños en la playa – 5 p. Sacando la barca vendimia – 10 p. Grupa valenciana
Sorolla y su obra
Joaquín Sorolla y Bastida. Nació en Valencia, en 1863 – Falleció en Cercedilla (Madrid), en 1923 a los 60 años. Artista prolífico, dejó más de 2.200 obras catalogadas. Su obra madura ha sido etiquetada como impresionista, postimpresionista y luminista.

Cuando apenas contaba dos años de edad, fallecieron sus padres Joaquín y María , muertos por una epidemia de cólera. Al quedar huérfano fue acogido por su tía Isabel y su marido de profesión cerrajero. Pasados los años, su tío intentó enseñarle, en vano, el oficio de la cerrajería advirtiendo pronto que su verdadera vocación era la pintura.
Etapa de formación (1876-1888)
Estudió dibujo en la «Escuela de Artesanos de Valencia», compartiendo estudio con otros pintores de la época como los hermanos Benlliure entre otros.

Marina (1880) correspondiente a la primera etapa de Sorolla con 17 años, cuando aún no había acabado su formación académica. Museo Sorolla, Madrid.
Al año siguiente estudió la obra de Velázquez y otros autores en el Museo del Prado. Tras visitar el Museo del Prado, Sorolla pintó en 1883 el lienzo inédito Estudio de Cristo, descubierto en 2012, donde se observa la influencia del «Cristo crucificado de Velázquez«. Comienza así su «etapa realista».

Por fin, en 1883, consiguió una medalla en la Exposición Regional de Valencia, y en 1884 (21 años) alcanzó la gloria al conseguir la Medalla de segunda clase en la Exposición Nacional gracias a su obra Defensa del parque de artillería de Monteleón, obra melodramática y oscura, hecha expresamente para la exposición; tal y como le dijo a un colega suyo: «Aquí, para darse a conocer y ganar medallas hay que hacer muertos».
Con su amigo, el también pintor Pedro Gil, se desplazó a París durante el primer semestre de 1885, y conoció de cerca la pintura impresionista, que produjo en él, ya de regreso en Roma, variaciones en su temática y estilo.

En 1888 (25 años), contrajo matrimonio con Clotilde García del Castillo en Valencia, aunque vivirían un año más en Italia, esta vez en la localidad de Asís. A esa época se relacionan algunas de sus obras, entre ellas Vendiendo melones (Museo Carmen Thyssen Málaga), época en la que pintaba temas costumbristas y anecdóticos, por su fácil venta.
En 1889, el pintor y su familia se instalaron en Madrid y, en apenas cinco años, Sorolla alcanzaría gran renombre como pintor. En 1894, viajó de nuevo a París, donde desarrolló un estilo pictórico denominado «luminismo», que sería característico de su obra a partir de entonces.
Comenzó a pintar al aire libre, dominando con maestría la luz y combinándola con escenas cotidianas y paisajísticas de la vida mediterránea. Sorolla describe el sentimiento que produce la visión del mar Mediterráneo en esta obra La vuelta de la pesca.

La escena tiene lugar junto al mar, a la vuelta de un barco de pesca a la playa. En el centro de la composición, dos bueyes en primer plano dibujan un barco, en el fondo. La vela que está inflada por el viento y parece ayudarlos. A la izquierda, en primer plano, un pescador está esperando con una tabla, probablemente en la que se pondrá el barco cuando llegue el momento. Otro marinero se sienta en el cuello de uno de los bueyes que parece guiar. En el fondo, en las sombras, otro marinero mira el barco. Finalmente, también en el plano de fondo, a la luz, un último pescador en el barco ajusta una escucha para que el viento facilite la maniobra.
Hay bastante consenso entre los historiadores del arte en que Joaquín Sorolla utilizó una fotografía como apoyo compositivo para La vuelta de la pesca (1894), Aunque no como copia literal.

Antonio García y Peris
Algunos puntos clave para entenderlo bien:
- Existió una fotografía muy cercana a la composición final del cuadro (con los bueyes, los pescadores y la disposición general), que se conserva y suele atribuirse al entorno de Sorolla.
- Esto no es casual: el suegro de Sorolla, Antonio García y Peris, era fotógrafo profesional, y Sorolla recurrió con frecuencia a fotografías para estudiar movimientos, encuadres y escenas complejas.
- Aun así, el cuadro no está “calcado” de la foto. Sorolla transformó la escena: modificó la luz, intensificó el color, ajustó las figuras y creó la atmósfera vibrante que caracteriza la obra.
Etapa de consolidación (1889-1899)
En 1894 (31 años) además, siguió con su pintura de denuncia social que tantos éxitos le había reportado en los últimos años con obras como Y aún dicen que el pescado es caro. (151 x 204 cm.)

En el interior de un barco dos pescadores de edad avanzada con semblante serio y preocupado atienden a otro más joven tendido en el suelo tras sufrir un accidente. Del torso de éste pende una medalla protectora contra los infortunios de la mar como el que acaba de sucederle. Alrededor de los personajes se observan diversos aperos de pesca e incluso algunos peces capturados.
Madre (1895) es un cuadro del pintor español Joaquín Sorolla realizado en óleo sobre lienzo. Sus dimensiones son de 125 × 169 cm.

Esta pintura es una de las más bellas y misteriosas de Sorolla. Muestra en una escena íntima a la esposa del artista, Clotilde, con su hija Elena recién nacida, acostadas y casi totalmente tapadas con una colcha blanca de gran tamaño.
Cosiendo las velas (1896). El cuadro muestra a mujeres cosiendo velas de barco en Valencia, destacando el trabajo cotidiano y colectivo ligado al mundo marinero. Sorolla dignifica esta labor sin dramatismo. (220 x 302 cm)

La luz mediterránea es el elemento principal: se refleja en los blancos de las velas, creando una atmósfera luminosa y serena. La composición horizontal y las grandes telas ordenan la escena y aportan profundidad.
La obra combina realismo social con el luminismo característico de Sorolla, anticipando su estilo más conocido y consolidándolo como pintor de la vida y la luz del Mediterráneo.
Triste herencia (1899). Se trata de una obra de grandes dimensiones (212×288 cm), que se representa una escena tomada al natural de la playa, en la que se ven diferentes niños afectados de varios tipos de incapacidad.

La obra se titulaba en principio «Hijos del placer» pero Sorolla aconsejado por Vicente Blasco Ibáñez, le cambio el nombre y la tituló «Triste herencia». De esta manera, su autor enfatiza más a los protagonistas del cuadro, los niños desvalidos y enfermos que disfrutan de un día de playa.
Etapa de culminación (1900-1910)
En esta época Valencia le nombra hijo predilecto y meritorio, y le fue dado su nombre a una calle. Tras muchos viajes por Europa, principalmente Inglaterra y Francia, celebró una exposición en París con más de medio millar de obras, lo que le dio un reconocimiento internacional inusitado, conociéndose su obra pictórica por toda Europa y América.
Sorolla, como todo buen artista que se precie de serlo, se repasó el Museo del Prado de arriba a abajo. Estudió cada cuadro, cada escultura, cada esquina del edificio, donde pudo entrar en contacto con la gran tradición de la pintura española.
Pero hubo un artista en el museo que le siguió impactando a Sorolla más que los demás: Diego Velázquez. Llegando a emplear de forma muy directa los recursos de Velázquez.

Desnudo de Mujer (1902): Un homenaje en el extraordinario uso del color aplicado como veladuras. Mediante manchas de pintura, el artista nos trasmite la carnalidad del cuerpo desnudo de la mujer, pero también una gran sensualidad con esas sábanas salmón o la colcha llena de evocadoras transparencias.
Sorolla visita por primera vez Jávea en 1896 y se enamora: «Jávea sublime, inmensa, lo mejor que conozco para pintar… estaré algunos días… este es el sitio que soñé siempre, Mar y Montaña, pero ¡qué mar!».
En 1905 el pintor prepara su primera gran exposición individual en París, y decide pasar un largo verano pintando en ese lugar.
El bote blanco. Sorolla ante el reto de plasmar el agua transparente con sus reflejos y matices. (105 x 150 cm.)

Sin aumentar los colores de su paleta, (que en los verdaderos coloristas, son pocos), extiende y multiplica el número de matices y contrastes audaces y se apasiona con el desafío de pintar bajo las aguas transparentes el doble movimiento de los niños y las olas que descomponen y recomponen las siluetas.
Paseo a orillas del mar. Con Sorolla sentimos la brisa en el ondular de los vestidos y gasas, el sol levantino en los rostros, el sonido de las olas, el aroma del Mediterráneo…
En esta etapa de madurez, se ve más seguridad en su propuesta. Aquí representa a Clotilde y María, (su mujer y su hija mayor) paseando por la orilla del mar en una escena que desprende elegancia y atractivo.

Sorolla fue muy audaz en la composición: un ligero picado en el que elimina el horizonte (y parte de la cabeza de su mujer) y prefiere que se vea el agua y la arena de la orilla. También se ve en la libertad técnica propia del impresionismo en largas pinceladas que convierten algo abstracto en una sensación de estar en el mar.
Niños en la playa. Esta luminosidad tan dorada e intensa se repite en la práctica totalidad de la obra del pintor valenciano, hasta el punto que se denominó a su estilo “luminismo”.

Aquí vemos a tres niños desnudos en la playa, en un composición de gran originalidad. Sus cuerpos se reflejan en la arena mojada de forma maravillosa, al igual que el sol deja los brillos de la piel de los chavales.
Todo ello con vibrantes pinceladas, libres y enérgicas, transmitiendo una espontaneidad imposible de imitar, todo al modo impresionista…
Etapa final (1911-1920)
Sus obras, en su mayoría costumbristas y con protagonismo del Mediterráneo destacan por una enorme libertad de pincelada y la presencia imprescindible de la luz.
Cultiva también el retrato (Ramón & Cajal, Galdós, Machado, Blasco Ibañez, Alfonso XIII…). Todo el mundo a principios del siglo XX quería (y con razón) un retrato de Sorolla.
Tras sus exposiciones en 1909 y 1911, Sorolla arrasaba en los Estados Unidos. Su arte era admirado y muy visitado.
Uno de estos americanos ricos fue el diseñador Louis Comfor Tiffany. Tiffany no sólo conocía el arte de Sorolla, sino que tenía varios cuadros de él. Pero le faltaba su propio retrato.

En mayo de 1911, Sorolla fue a casa del magnate e hizo varias sesiones. Decidió ambientar la escena en los exuberantes jardines de la finca. La luz es tremenda, como podemos observar. Tiffany viste de blanco (aunque ya sabemos que en Sorolla no existe el blanco puro) y tiene en sus manos un pincel y una paleta. Es como un retrato «de un artista a otro». (150 x 225 cm.)
Encargo de la Hispanic Society
En noviembre de 1911 firmó un encargo para la Sociedad Hispánica de América, por el que realizaría catorce murales que decorarían las salas de la institución, y dedicados a las Regiones de España. Con esta obra realizada entre 1913 y 1919, de tres metros y medio de alto por setenta metros de largo

Necesitó casi todo el año de 1912 para viajar por todo el país, haciendo bocetos y trabajos de costumbres y paisajes. De esta tarea destacan los óleos pintados en 1916 dedicados a niños y mujeres en las playas de Valencia, donde predomina la libertad de pincelada y la luz de su tierra. Algunos ejemplos son Madre e hija o Pescadora valenciana.
Cuando terminó los trabajos para la Hispanic Society, trabajó como profesor de composición y color en la Escuela de Bellas Artes de Madrid. En 1920, mientras pintaba en el jardín de su casa, sufrió una hemiplejia que mermó sus facultades físicas y le impidió seguir pintando. Murió tres años después en su residencia veraniega de Cercedilla. el 10 de agosto de 1923.

En junio de 2023, Correos lanzó 124.000 sellos conmemorativos del centenario de su fallecimiento dentro de la serie Efemérides.
Ver vídeo: Editado por CuriosiArte «El pintor que hizo brillar el sol»
